El Amauta José Carlos Mariátegui

Al hablar del Amauta José Carlos Mariátegui, nos colocamos ante el altar de la Patria, donde bulle plenamente la nación conformada por las muchedumbres de una raza que desde las vertientes andinas se viene desplazando hasta los más inverosímiles lugares de nuestro inmenso territorio; nación que parece, quo ciega y férreamente, siguiera la ruta señalada por ese rebelde Condorcanqui, aquel horrísono 18 de mayo de 1781, cuando su cuerpo y pensamiento fueran abiertos a los cuatro puntos cardinales, por un poder opresor y brutal venido de más allá de los mares.

Y lo sentimos así, porque en este inmenso crisol de la patria llagada, esta nación está buscando unir los contornos y la esencia conceptual de este país; y para ello penetra su raíz mucho s allá de la historia, más lejos aun de las incertidumbres. Encarna y bebe su savia en la utopía de su devenir y en la vivencia transmitida por la fuerza vital de la tierra; y se sabe que cuanto mas nueva, más ligada a la herencia de la etnia y a la matriz generadora de la historia. Porque no puede elevar su tallo al cielo ni menos expandir vigorosas sus ramas, el árbol cuya raíz se mutila y reniega de los nutrientes y del agua oculta de la tierra.

 

Y fue ante la Patria real que el Amauta nos dejara la misión heroica de superar las estructuras de marginalidad y opresión y desprecio a un pueblo que es la misma esencia de nuestro ser como nación.

 

Aún podemos decir que el Perú que él vertió en los “7 Ensayos”, sigue permanente como cardo lacerante de nuestra conciencia; porque este Perú sigue aún hiriendo y destruyendo el corazón y las manitas de miles y miles de niños; porque aún existen incontables bocas hambrientas y cuerpos macilentos. Aún los “7 Ensayos” son la verdad de este Perú que vivimos y morimos a cada Instante; por eso su verbo nos convoca para la promesa y la acción. Expresó el Amauta que “Un pueblo con voluntad de renovación y de crecimiento no puede clausurarse”,y, de verdad, nuestra nación está en plena efervescencia, está, como su presencia en la Historia, en el preciso momento de la creación.

 

Moquegua y el Amauta

 

Moquegua es cuna del Amauta. Y como tierra madre acuna al hijo y lo recuerda. Dicen los investigadores que nació en la casa de la calle Junín que tenía el número 4 un 14 de junio de 1894 y que fue inscrito con el nombre de José del Carmen Eliseo, según la partida descubierta por Guillermo Rouillón, uno de sus biógrafos más conspicuos.

 

Esta tierra ha sido siempre generosa, y lo seguirá siendo. José Carlos es su hijo. El que sólo haya estado en su regazo un día, dos o más ¿puede interesar? El hecho real es que nació en esta tierra y eso basta. ¿Le reprochamos que no haya mencionado a Moquegua como el lugar donde realmente naciera? ¿Es relevante? ¿Era necesario que lo hiciera? Lo que no debemos olvidar es su origen étnico. Hijo de Amalia Lachira, una india, y de Francisco Javier Mariátegui, de origen vasco. Si en los inicios de la nacionalidad, el Inca Gracilazo de la Vega, roturara la tierra ubérrima para sembrar la semilla de una Patria nueva, digna y nuestra; José Carlos, otro producto del amplio fecundo de las dos razas, abrió nuevos surcos donde echó la semilla de la creación heroica de la justicia social que se entronca a la siembra de nuestro primer peruano. Ambos seguirán siendo como las columnas de humo si de día o de fuego si de noche, que guiaron al pueblo hebreo a la tierra prometida del Jordán.

 

El nombre

 

Fue bautizado con el nombre de José María del Carmen Eliseo. En estos nombres, por aquella voluntad que marca indescifrablemente algunos destinos, se señala el derrotero del niño bautizado ese 16 de julio de 1894. Como José y María atravesó el desierto de dolor en su niñez, que templara su almita y le diera el maravilloso amor a la lectura; y como aquella divina pareja, también alumbró una idea de redención nueva, y como Eliseo, que recibiera del profeta Elías el mandato de seguir anunciando la venida del Mesías, él recibió el encargo de demarcar el camino de la Patria con su poderoso pensamiento y acción revolucionarios.

 

Pero, debido seguro a avatares propios del momento, cambió su nombre por aquel rotundo JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI. ¿Es acaso un desliz este cambio? ¿Es no reconocerse uno mismo? ¿Es negación de su origen? No lo creemos así. Al gran poeta chileno Neftalí Ricardo Reyes, más se le conoce como Pablo Neruda; al genial creador del Modernismo, exquisito poeta nicaragüense, Félix Rubén García Sarmiento, más se le nombra como Rubén Darío. ¿Se negaron a sí mismos? No, sino más bien afirmaron su personalidad y la idiosincrasia de sus gentes; y al hacerlo se proyectaron hacia ámbitos de universalización, y tuvieron -y tienen- una presencia sustantiva en el tiempo y en el corazón de sus pueblos. Así sucede con el Amauta José Carlos .

 

La ambición mariateguiana

 

Mariátegui no era Lima el Perú, sino todo el inmenso territorio patrio donde existen “ortos y tramontos suntuosos, cielos azules, nieves candidas…”; y ante el problema de la Identidad y como nación, en Peruanicemos el Perú, decía que “Una política realmente nacional no puede prescindir del indio, no puede Ignorarlo”; luego afirmaba de manera rotunda “El indio es el amiento de nuestra nacionalidad en formación. Sin el Indio no hay peruanidad posible”. Una verdad mayor no es posible.

 

También debemos reconocer la honestidad de su pensamiento. No necesita enmascararse bajo ningún concepto. Nos confirma: “Otra vez repito que no soy un crítico imparcial y objetivo; mis juicios se nutren de mis ideales, de mis sentimientos, de mis pasiones. Tengo una declarada y enérgica ambición: la de concurrir a la creación del socialismo peruano…” He aquí el reto, he aquí la creación heroica de las nuevas generaciones. “Es todo lo que debo advertir lealmente”. Es su pensamiento y su ambición: claros y definitorios.

 

Regionalización

 

También fue preocupación mariateguiana el problema de la regionalización. “Nuestra organización política y económica necesita ser íntegramente revisada y transformada”, sentencia. “Es difícil definir y demarcar en el Perú regiones existentes históricamente como tales. Los departamentos -nos recalca- provienen de las artificiales intendencias del Virreinato. No tienen por consiguiente una tradición ni una realidad genuinamente emanadas de la gente y la historia peruanas”. Y la historia la hacen los pueblos en el tratar de acercarse, compenetrarse o absorberse, en ese afán que en el devenir de los siglos ha significado para cada uno de ellos autonomía o subordinación.

 

Regionalización también es descentralización, es condición sine qua non para dotar de poder político y/o económico a los mismos protagonistas de las vivencias cotidianas, no a los que han ejercido el gamonalismo o caciquismo lugareños; porque cuanto más decisión tenga el pueblo en la solución de sus problemas, en la proyección de su destino, y en el manejo de los recursos del Estado, mayor ha de su compromiso con la comunidad de la que forma parte. La región tiene que ser motor de desarrollo, de unificación y, en consecuencia, de identidad nacional. Esto, no es fácil, ni se ha de lograr mediante decreto o porque así lo manifieste un deseo anti-centralista; esto es una constante, que ha de partir de las pequeñas experiencias hacia mayores concreciones. El Estado, no es sino el reflejo de la nación; y si ahora se habla de poder, la Región debe ser la nación en el poder, para que este poder se difunda como tal en todas y en cada de las organizaciones de la sociedad.

 

Mariátegui nos dice: “Todo programa positivo de descentralización tiene que inspirarse, Principalmente en las necesidades y en las direcciones de la economía nacional”. Y el término nacional”, que implica “Nación Peruana”, no significa entregar los destinos de la patria al extranjero. “El fin histórico de una descentralización no es secesionista sino, por el contrario, secesionista. Se descentraliza no para separar y dividir a las regiones, sino para asegurar y Perfeccionar su unidad dentro de una convivencia más orgánica y menos coercitiva”, afirma Amauta: “Regionalismo no quiere decir separatismo”.

 

El amauta y la literatura.

 

En la literatura, tampoco el pensamiento Mariateguiano fue imparcial. Reitera: “…toda crítica obedece a preocupaciones de filósofo, de político o de moralista”. Y en los “7 Ensayos…” somete a proceso la literatura nacional, a la cual, también, como todo marxista, vio y estudio como un proceso, como un quehacer en movimiento.

 

Nos dice: “Mi trabajo se desenvuelve según el querer de Nietzsche… Mi pensamiento y mi constituyen una sola cosa, un único proceso. Y si algún mérito espero y reclamo que me sea reconocido, es el de (…) meter toda mi sangre en mis ideas (…), ninguno de estos ensayos esta acabado: no lo estarán mientras yo viva y piense y tenga algo que añadir a lo por mi escrito vivido y pensado”. Palabras que presentaron al Perú los “7 Ensayos…”

 

Es en este marco vital y comprometido que Mariátegui somete a juicio nuestra literatura, p su fina sensibilidad e inteligencia tomamos conocimiento de la literatura nuestra influenciad’ por el vasallaje colonial de espíritus aún ligados a la añoranza de un Perú subordinado dependiente, sin horizonte propio; pero también descubre emocionalmente el nuevo orto de la poesía peruana: César Vallejo y los Heraldos Negros; de José Santos Chocano, dice: “Su poesía grandílocua tiene todos sus orígenes en España”, “… pertenece a mi juicio al período colonial de nuestra literatura”. Entre otros literatos, su fino análisis nos presenta a Riva Agüero y u Generación “Futurista”, a Abraham Valdelomar y al Movimiento “Colónida”, a José Maria Eguren, el poeta de “La niña de la lámpara azul”, del cual dice que su arte “es la reacción contra (el) arte gárrulo y retórico de declamación metafísica”, contra una “poesía de efemérides o de ceremonia., que no encerraba la emoción de una época o de una gesta sino apenas de una fecha”. Habla de Alberto Hidalgo, del genial y ateo loco arequipeño; de Alberto Guillen, de Magda Portal, entre otros; de Magda, dice que “le ha nacido al Perú su primera poetisa”.

 

En este “Proceso…-escribe el Amauta- La nueva generación señala ante toda la decadencia definitiva del “colonialismo” (…) En la historia de nuestra literatura, la colonia termina ahora (…) Nuestra literatura ha entrado en su período de cosmopolitismo (…) bajo este fuego precario, un nuevo sentimiento, una nueva revelación se anuncian. Por los caminos universales, ecuménicos, que tanto se nos reprochan, nos vamos acercando cada vez a nosotros mismos”.

 

Periodismo

 

En esta breve remembranza sobre José Carlos Mariátegui, no podemos dejar de mencionar su labor periodística; y la aparición de una revista que fue crucial para la evolución del pensamiento peruano: Amauta. Así, sencillamente: Amauta; y todo lo hemos dicho. Los que intervenían en la elaboración de esta revista eran hombres y mujeres con algunas “discrepancias formales, algunos diferencias psicológicas. Pero, por encima de lo que los diferencia, (…) ponen lo que los aproxima y mancomuna: su voluntad de crear un Perú nuevo en el mundo nuevo”…. “Amauta” sale en septiembre de 1926, como lo “voz de un movimiento y de una generación”.

 

“El título (el de Amauta) no traduce sino muestra adhesión a la raza, no refleja sino nuestro homenaje al Incaísmo. Y nuevamente surge con toda su definición y fuerza constructora la palabra creación es la raíz y es el vuelo al horizonte; es la fuerza mitológica de Anteo; en el sucede unimismado a la tierra, al hombre y a la mujer de pueblo. Es necesario crear una nueva W1 de amar a este Perú nuestro; y así debe serlo: ¡NUESTRO! El Periodismo con Amauta recibe el ímpetu de la nueva razón. Esa razón está aún presente y estará perenne en la realidad y en la utopía de la gran nación peruana. Y Mariátegui dice que: “El objeto de esta revista es el de plantear, esclarecer y conocer los problemas peruanos desde puntos de vista doctrinarios y científicos”. Y el Perú será estudiado no como una isla, sino como parte de todo el “panorama del mundo” estudiamos-dice- todos los grandes movimientos de renovación, políticos, filosóficos, artísticos, científicos”. Y como tesis fundamental del quehacer de la revista, Mariátegui pronuncia este axioma rotundo: ‘TODO LO HUMANO ES NUESTRO”. Y repetiremos junto con él unidos por la distancia y la historia, refiriéndonos a “Amauta”:”habrá que ser muy poco perspicaz para no darse cuenta de que al Perú le nace en este momento una revista histórica”.

 

La convicción de Mariátegui tiene su base en el profundo conocimiento de la realidad de su entorno, en él conocer socrático de sí mismo; y tiene la fe de que la obra que está edificando traspasará las barreras de las circunstancias y quedará como señero en la permanencia diacrónica de la historia, no como presencia fosilizada sino como actualidad vital y transformadora.

En el segundo Aniversario de AMAUTA, José Carlos Mariátegui, escribe:

 

“No vale el grito aislado, por muy largo que sea su eco: vale la prédica constante, continua, persistente. No vale la idea perfecta, absoluta, abstracta, indiferente a los hechos, a la realidad cambiante y móvil, vale la idea germinal, concreta, dialéctica, operante, rica en potencia y capaz de movimiento. “Amauta” no es una diversión ni un juego de intelectuales puros; profesa una Idea histórica, confiesa una fe activa y multitudinaria, obedece a un movimiento social contemporáneo. En la lucha entre dos sistemas, entre dos ideas, no se nos ocurre sentirnos espectadores ni inventar un tercer término”.

Palabras proféticas. ¡Cuánta actualidad encontramos en cada una de sus líneas. Luego anota:

“Nueva Generación” “Nuevo Espíritu”, “Nueva Sensibilidad”, todos estos términos han envejecido. Lo mismo hay que decir de estos otros rótulos: “Vanguardia”, “izquierda”, “renovación”. Fueron nuevos y buenos en su hora. Nos hemos servido de ellos para establecer demarcaciones provisionales, por razones contingentes de topografía y orientación. Hoy resultan ya demasiado genéricos y anfibológicos. Bajo estos rótulos, empiezan a pasar gruesos contrabandos. La nueva generación no será efectivamente nueva sino en la medida en que sepa ser en fin, adulta, creadora”.

He ahí la gran motivación. He aquí el destino. No hay más determinación que la forja creadora de ser adultos, y para serlo debemos definir simple y llanamente nuestra posición. ¿O estas con el Perú o estamos contra él?

 

La nueva fe

 

Mariátegui fue periodista; y su obra cumbre en esta labor, fue precisamente “Amauta”, y como periodista, José Carlos Mariátegui, anunció una nueva fe en este nuevo continente el Socialismo, y al dar esta noticia con todo el bagaje que ello implicaba, se orienta hacia ”las masas populares y la clase obrera, con la que se solidariza para el resto de su vida”, y después de su regreso de Europa, que comienza a dictar conferencias sobre la crisis mundial en la Universidad Popular Gonzáles Prada, fundada en 1921; y como el público se componía en su mayor parte de obreros, tuvo entonces la oportunidad de ir gestando en la mentalidad de ellos la necesidad de la organización, que dio como resultado en una fecha posterior la creación de la Confederación General de Trabajadores del Perú, la CGTP.

 

La labor organizativa y orientadora de la nueva fe, no daba reposo a Mariátegui, su vigilia es constante, su tarea se agiganta; por el Perú de la nueva nacionalidad hay que darse hasta el sacrificio, sea como fuese; si la construcción del socialismo pedía la vida, la vida había que darla. Siembra en la conciencia de obreros, campesinos y juventudes la semilla de la organización. Toda esta acción de conmoción Intelectual y popular de formular instrumentos de clase mediante grandes organizaciones, va derivando en la necesidad de un eje que gravite sobre este movimiento de conciencia de clase y de organización popular. “No hay < desconfiar -decía Mariátegui- del instinto de las mayorías. La masa sigue siempre a los espíritus creadores, realistas, seguros, heroicos. Los mejores prevalecen cuando saben ser verdaderamente los mejores”.

 

Y funda el Partido Socialista en 1928.

El periodista y el ideólogo se conjuncionan. Y es en la sección: “Peruanicemos el Perú” déla revista “Mundial”, donde Mariátegui comienza a aplicar la teoría científica del marxismo a la realidad nacional. De estos aportes, publica en 1928 su obra maestra “Los siete ensayos de interpretación de la realidad peruana”.

 

Alguien dijo: “El periodismo puede ser la más noble de las profesiones, o el más vil de los oficios, Como periodista, Mariátegui fue todo corazón y su vida fue dada para ennoblecerla tarea periodística, y esta tarea en retribución lo fue preparando para ser el sembrador deis nueva esperanza; esperanza afincada en el conocer científico de la realidad; y fue e! periodismo también el que lo trajo hasta nosotros con toda la vitalidad de su pensamiento.

 

En este trajín que lo llevó desde “La Prensa” hasta múltiples periódicos y revistas; desde” creación de “Amauta”, desde su recorrer por “Nuestra Época” “La Razón”, “Variedades”, “Mundial”, “Claridad”, “Labor”, Juan Croniqueur (Juan Cronista), cuando tenía 20 años, dio paso al nuevo periodista, a José Carlos Mariátegui, que entre todas las noticias escogió la noticia’ un nuevo amanecer, de la gesta heroica de un nuevo mundo. Por eso el revolucionarlo, el sembrador, pudo decir: “Me he elevado del periodismo a la doctrina, al pensamiento”.

 

La heroicidad mariateguiana

 

Muchísimos problemas fueron abordados por el Amauta. A pesar de la precariedad de su salud, su quehacer fue infatigable; parecía destinado a este sacrificio, como aquel héroe de la epopeya homérica que prefirió la gloria por la vida. El héroe griego, Aquiles, al conocer la muerte de su amigo herido en lo más profundo de su sentimiento, volvió al combato, adonde el sabia bien que la muerte le estaba esperando. Pero no importaba la gloria era el cambio. En el caso de Mariátegui no fue una exasperación individual y un pretender de la gloria por la egolatría del ser humano; sino por la generosidad de su espíritu y porque no podía ser indiferente ante las gravísimas injusticias do la sociedad; en la que las clases mayoritarias sufrían una marginación y explotación sin medida. Y como el héroe griego, ingresa a la lid armado de una ideología y un amor real y concreto por el ser humano.

 

En el héroe griego estuvo la fatalidad del destino, en nuestro héroe, estaba la determinación consciente. En el primero, era el individuo; en el segundo, la colectividad; en uno ora la gloria del héroe, en el nuestro era la solidaridad y la justicia.

 

Y en este franco quehacer, la juventud obrera ocupó lugar preferente; la mujer tampoco estuvo ausento en ¡a preocupación organizativa ni liberadora del Amanta; el problema indio, cuya solución no la veía como un problema de educación, ni de jueces ni do religiosidad sino cerno un problema de raíz económica; decir indio era decir tierra; ambos eran consustanciales; y aún en esto Perú que quieren hacerlo caminar a pacos agigantados a !a modernidad, este problema no está resuelto: sigue en pie; y su planteamiento lleno la vigencia de la urgencia y de la solución definitiva.

 

El mito orientador

 

El espíritu humane necesita la integración. Y aún las colectividades nacionales necesitan confundirse en el abrazo amplio y fecundo, sin reticencias, do la peruanidad; y con una identidad que parta de la autoestima, del reconocimiento de ¡a raíz autóctona, y de la aceptación do las limitaciones nuestras, pero con la fuerza adherente, potente y motivadora de la savia nutricia que viene insoslayadamente de la idiosincrasia del devenir histórico del Perú andino, con sus gentes y sus costumbres ancestrales, todo ello vertido en una espiral lanzada al porvenir. Y más allá, la atracción lumínea, orientadora, pertinaz e integradora del mito, y esto se irá convirtiendo en fuerza avasalladora, si encarna en la muchedumbre y so nutre de sus aspiraciones do liberación, de Justicia.

 

Mariátegui dice: “El mito mueve al hombre en la historia. Sin un mito la existencia del hombro no tiene ningún sentido histórico. La historia la hacen los hombres poseídos o iluminados por una creencia superior, por una esperanza suprahumana”.

 

¿Pero cómo en esta época configurar el mito moderno? ¿Podrá un individuo, por muy genial que sea, idear el mito que llevo tras de sí nuevas inteligencias, nuevas multitudes? Mariátegui tomando del caudal de pensamiento materialista, sentencia convencido: “los profesionales de la inteligencia no encontraran el camino de la fe; lo encontrarán las multitudes.

 

Hace 100 años

 

El destino quiso que esta noble tierra, que esta generosa y amplia tierra moqueguana, fuera |a que escuchara los primeros vagidos del niño que más tarde sería el más grande pensador del Perú, y que su pensamiento no sólo traspasara las fronteras nacionales, sino incluso los límites del tiempo.

Hace cien años que naciera, y está imbíbito su recuerdo y su pensamiento; y ahora más que nunca, cuando la patria se siente convulsionada por la interrogación del presente y del futuro ¿Qué hacer? Y cuando esta pregunta acucia nuestra sed, acudimos a beber el agua cristalina de la vertiente heroica mariateguiana. Allí hemos de encontrar la respuesta, allí las gentes de buena voluntad han de escuchar las palabras de la fe, de una Patria digna, alta y hermosa como una espada al aire. Allí se refrescará el yermo de nuestra constante búsqueda. Allí, en ese pensamiento que es agua y sed; que es tierra y semilla; que es vida y horizonte, estará la respuesta.

Moquegua ha de subrayar su compromiso. No puede negarlo. Porque Moquegua jamás olvida a sus hijos; jamás.

 

¿El fin?

 

Y el Amauta no descansa; Incluso cuando la fiebre consume su energía, defiende sus posiciones ideológicas con énfasis y claridad; pero el león guerrero tiene que acusar el avance de la enfermedad. El fin ya estaba cerca. El Amauta debe concluir exhaustivo recorrido por la construcción del socialismo peruano. Su débil organismo no responde a la férrea voluntad; y el 16 de abril de 1930, a los 36 años, muere. El vía crucis ha terminado. La entrega total se ha consumado. La luz de América se ha extinguido. Pero ¿es cierto lo que digo? No es cierto: La luz sigue brillando, y lo hace con mayor fuerza, con mayor nitidez. La Nación reclama el renacer del ideal, y el ave fénix del mito surge victorioso de las cenizas, y el fuego del sacrificio adquiere alas para reconocer nuevamente con la alegría del renacimiento a este Perú nuestro, que cuanto más esfuerzo realizan para quitárnoslo, es cuando se vuelve aún más nuestro.

 

Ante la muerte del Amauta

Waldo Franck, norteamericano, al enterarse de la muerte de José Carlos Mariátegui escribe: “¡Qué apiñados os veo a vosotros todos, agrupados con pena en el amor hacia aquel hombre-… ¡oh, todos vosotros (…) Ya os veo, encorvados y desorientados ya purificados y fuertes con nuestro dolor de orfandad. Queridos hermanos, queridas hermanas, ¡Yo no he sufrido menos que vosotros todos”!…

…Y Solamente cuando América empiece a sufrir y yo sé lo que ella ha sufrido con la muerte de aquel hombre (Mariátegui)-comenzará su gestación”. “Mariátegui ha partido. Al perder a José Carlos, mi corazón habría querido sucumbir con el (…) fue luz para nosotros. Su ausencia proyecta oscuridad sobre nuestro futuro… (Pero) De hoy más, no podremos retroceder debemos vivir y seguir adelante

 

Francisco Martínez de la Vega dijo de él, en la edición mexicana de los “7 Ensayos…” en 1969: Vida breve, sufrida con angustia, la de Mariátegui resulta, sin embargo, una de las de más profundo balance en Hispanoamérica. Su método de observación, su condición de expositor de gran estilo, la fidelidad a su tarea, abrieron caminos para que los latinoamericanos preocupados por su mundo, conocieran mejor la raíz de los problemas fundamentales contemporáneos y comprendieran a interpretar mejor las contradicciones que los crean y los complican”.

 

Antonio Melis, estudioso italiano, en un artículo publicado en “Crítica Marxista”, Roma, en 1967 habla “acerca de una figura excepcional como la de José Carlos Mariátegui, tal vez el mayor intelectual latinoamericano de nuestro siglo”.

Henry Barbusse se pregunta:

“Ustedes no saben quién es Mariátegui? Es una nueva luz de América; una categoría nueva del hombre americano”.

En Amauta Nº 30 escribieron:

“Ante la muerte de José Carlos Mariátegui se inclinaron todas las banderas. No es exagerado decir que las noticias de su gravedad, de su fallecimiento y de su sepelio, conmovieron a todo el país sin excepción convirtiéndose en acontecimiento realmente nacionales (…) “El Comercio”, “La Prensa”, “La Crónica”, comprendieron que el Perú había perdido a uno de sus mejores y más entrañables hijos”.

Y Pablo Neruda, maravilloso poeta chileno, nos habla así:

Y “Nuestro pequeño hombre oscuro que crece a tumbos lo necesita, por que nos ayudó a darle nacimiento. El comenzó por darnos luz y conciencia. El, de sus propias dolorosas células construyó tanto, que lo que hacemos y haremos tiene en él sus cimientos”. Así es de presente Mariátegui. Y “El desde su ausencia acude, acude siempre”, y acude siempre, porque fue el “maestro que metió las manos en la tierra y en el hombre para amalgamarlos y encaminarlos en la Historia”.

Y en este “siempre”, queda latiendo la vida del Sembrador, esa vida breve pero tan fecunda, y está el agradecimiento de los que hemos aprendido de él a amar a este Perú milenario, alfarero y único.

Palabras finales

Al terminar esta somera reseña de uno de los hijos más preclaros de Moquegua, acude a mi memoria estos versos de Alejandro Romualdo:

Al tercer día de los sufrimientos,

“ando se crea todo consumado,

Gritando ¡libertad! sobre la tierra,

Ha de volver. Y no podrán matarlo.

 

LA SONRISA DE JOSÉ CARLOS

 

José Carlos es la redención del Perú. Su vida grande y pura, un ejemplo para la hora de vergüenza que vivimos. Vivió como quiso, es decir, de la manera más noble, y no como quisieron los demás. Fustigado por la vida y perseguido por los que le temían, no conoció nunca el miedo ni el desaliento. Por eso fue un vencedor. Luchó durante todos los minutos su existencia, hasta cuando la muerte le hirió.

 

No necesitó palabras para hacerse oír en los humildes, sobre cuyos hombros llegó a la última mansión. Su vida heroica fue su único discurso, escuchado hasta el último rincón del país millares de seres que, estremecidos hoy por la muerte del Maestro, esperan su hora.

Los que estuvimos y estaremos siempre con él ya conocemos una ruta por la que habrán de seguir nuestros hijos, la nueva generación.

Quemó su vida en llamaradas de amor y fe, ávido de encender cerebros y corazones. La roja antorcha que prendió para alumbrar el sendero pasará de mano en mano triunfadora; entre las falanges de los hombres que hoy no saben temblar, que no saben suplicar, que sólo saben que el mañana es suyo aunque tengan que dejar tirones de vida en el sendero.

José Carlos no ha muerto. Queda para nosotros como un ejemplo y como un mandato. José Carlos fue un símbolo, hoy una señal.

Risa, luz de José Carlos, que le brotaba del alma y le llegaba a los ojos hecha llamas. Por sobre su miseria física, por sobre la miseria moral de los otros, que siempre le acechaba, su risa se extendía como un sol.

Risa que alumbró todos los caminos, que iluminó todas las inteligencias, que confortó todos los corazones. Era la aurora de mejores días presentidos por él; era su bandera, su canción. Yo veo más que el rostro, la risa de José Carlos, optimista, triunfadora. Era toda una gama de bondad, ternura, ironía, burla, lo que expresaban sus labios finos y maestros en el arte de reír. Y cuando la risa pasaba de los labios, se adentraba, eran gorjeos de pájaro loco, seguro de su libertad a pesar de su prisión. ¡Cuánta alegría, cuánta fe!

Es que para reír así se necesitaba haber visto la verdad a la cara sin temblar. Sólo ríen los héroes y José Carlos fue gran héroe. Pudo haber escogido el camino del mártir, pero le repugnó. Era demasiado fuerte y el martirologio está desacreditado.

Triunfador, vencedor, esa fue arma más peligrosa. Con ella fustigó cobardías, con ella alentó y abrió derroteros desconocidos a los hombres nuevos. Los que marchan por los caminos vírgenes van riendo con la risa del Maestro.

Rió siempre, rió en todo momento, hasta instantes previos a que la muerte llegara. ¡Me imagino su gran risa desde adentro de la caja, al contemplar a Lima, carcomida, santiguarse al paso de las banderas rojas y los fuertes sones de la internacional! Debió haber sido su risa definitiva.

José Carlos: al golpe de tu risa se ha abierto un mundo.

 

BREVE CRONOLOGÍA DE JÓSE CARLOS MARIATEGUI

1894 nace en Moquegua el 14 de junio. Sus padres: María Amalia La Chira Ballejos y Francisco Javier Mariátegui Requejo. Tuvo dos hermanos: Guillermina y Julio César. Su padre abandona el hogar siendo José Carlos muy niño; la madre, para mantener a sus hijos, se traslada a Lima.

1899 la familia de Mariátegui-La Chira va a vivir a Huacho, donde reside la rama materna.

1901 José Carlos ingresa a la escuela.

1902 Sufre un accidente en la escuela, por lo que es trasladado a Lima e internado en la Maisón de Santé. Padece una larga convalecencia de cuatro años. Queda lisiado de la pierna izquierda; no puede continuar sus estudios.

1907 Muere su padre, Francisco Javier Mariátegui, el nueve de noviembre, en el Callao.

1909 Entra a trabajar como “alcanza rejones” en el diario “La Prensa”.

1910 Asciende a ayudante de linotipista y corrector de pruebas.

1911 Febrero: primer artículo en “La Prensa”, firmado con el seudónimo “Juan Croniqueur”. Ingresa al servicio de la redacción y ayuda en la clasificación de los telegramas de provincias.

1912 Le es encomendada la redacción de las notas policiales y de lotería.

1913 Se incorpora a la redacción de “La Prensa

1914 Comienza a escribir regularmente artículos para “La Prensa” sobre tópicos literarios y artísticos. Colabora con la revista “Mundo Limeño”.

1915 Inicia su colaboración con la revista hípica “El Turf’ y con ia revista femenina “Lulú”:’ notas sociales, cuento y poesía.

1916 Enero: estrena: “Las Tapadas”, obra de teatro escrita en colaboración con Julio de la Paz. La crítica no le fue favorable.

Febrero: Retiro en el Convento de los Descalzos. Los poemas que escribió allí se publican en la revista “Colónida”.

Junio; Renuncia a “La Prensa”. Al mes siguiente ingresa a “El Tiempo” como redactor principal y cronista parlamentario con su sección “Voces”, dedicada a comentarios críticos sobre la política nacional. Es nombrado asimismo co-director de la revista “El Turf’. Publica el poema dramático “La Maríscala”, junto con Abraham Valdelomar. Anuncia su libro de poesías ‘Tristezas” que no llega a ver la luz.

1917 Publica por corto tiempo el diario “La Noche”, en contraposición al periódico “El Día”, que estaba vinculado al gobierno de Pardo.

Se matricula en el curso de latín en la Pontificia Universidad Católica. Gana el premio Municipal de Lima otorgado por el Círculo de Periodistas, con su crónica “La Procesión Tradicional”.

Es elegido vicepresidente del Círculo de Periodistas.

Noviembre: Ocurre el escándalo en el cementerio con la bailarina Norka Rouskaya

1918 Junio: Junto a César Falcón y Félix del Valle, funda “Nuestra Época”, revista de orientación socialista. Es agredido por un grupo de jóvenes militares por su articulo “Malas tendencias”: El deber del Ejército y el deber del Estado”, publicado en el primer número.

Es uno de los fundadores del Comité de Propaganda y Organización Socialista, del cual se separa pronto por divergencias internas.

1919 A principios de año se separa de “El Tiempo”.

Mayo-Agosto: Publica el diario “La Razón”, desde donde apoya el paro general por el abaratamiento de las subsistencias y el movimiento de reforma universitaria. El diario es clausurado por presión del gobierno de Leguía, debido a su línea periodística de oposición.

Octubre: Mariátegui es enviado a Italia por el gobierno de Leguía como agente de propaganda del Perú en el extranjero, como forma de encubrir su deportación;

Noviembre: Llega a Francia y se entrevista con Henri Barbusse con Henri Barbusse en París. Prosigue a Roma.

Diciembre: Conoce a Anna Chiappe en el restaurante campestre “II Piccolo Edén”, en el pueblo de Nervi, Génova.

1920 Inicia sus colaboraciones periodísticas para ei diario “El Tiempo!’, posteriormente agrupadas como “Cartas de Italia”. Inicia su formación marxista con la lectura sistemática de literatura que él mismo se agencia. .

julio-Octubre: Recorre el norte italiano (Turín, Milán, Venecia) siguiendo con atención el movimiento huelguístico de Turín y el fenómeno de los “concejos” de fabrica.

1921 Enero: Asiste al Congreso del Partido Socialista italiano en Livorno -donde el a la izquierda se escinde y forma el Partido Comunista Italiano- como corresponsal del diario “El Tiempo”.

Febrero: Se casa con Anna Chiappe y en diciembre nace su primer hijo, Sandro Tiziano Romeo.

1922 Junto con César Falcón, Carlos Roe y Palmiro Machiavello, funda la primera célula comunista peruana.

Abril-Mayo: Asiste a la Conferencia Internacional convocada por el Consejo Supremo de la Sociedad de las Naciones.

Junio: Abandona Italia y recorre Europa a la espera de poder volver al Perú. Visita a Francia, Alemania, Austria, Hungría, Checoslovaquia y Bélgica. Estudia los recientes movimientos revolucionarios que convulsionan el continente europeo después de la guerra.

1923 Enero: Se embarca rumbo al Perú, desde el puerto de Amberes, Bélgica, en el vapor “Negada”.

Abril: Establece contacto con Víctor Raúl Haya de la Torre y la Universidad Popular Manuel González Prada, por intermedio de Fausto Posadas, quien fuera redactor obrero de “La Razón”.

Junio: Inicia en ia Universidad Popular su ciclo de conferencias titulado “Historia de la Vida Mundial”.

Septiembre: Inicia su colaboración con la revista “Variedades” en la sección “Figuras y Aspectos de ia Vida Mundial”.

Octubre: Haya de la Torre es deportado por el gobierno de Leguía. Oscar Herrera asume la rectoría de la Universidad Popular y Mariátegui la dirección de la revista

“Claridad”. Es arrestado en una reunión de dicha revista junto con un grupo de profesores y alumnos de la Universidad Popular.

Noviembre: Aparecen anuncios de la revista “Vanguardia. Revista Semanal de Orientación Ideológica. Voz de los Nuevos Tiempos”, dirigida por Mariátegui y Félix del valle, proyecto que no llega a concretarse.

1924 Enero: Concluye el ciclo de conferencias en la Universidad Popular.

Marzo: El número cinco de la revista “Claridad” está dedicado a Lenin. Impulsa la fundación de la Editorial Obrera Claridad.

Mayo: Grave crisis de su salud: salva la vida tras la amputación de la pierna derecha. Septiembre: Inicia su colaboración en ia revista “Mundial”, que dirige Andrés Avelino Aramburu, con la sección “Motivos Polémicos” y después “Peruanicemos al Perú”.

1925 Es propuesto por los estudiantes para una cátedra universitaria, lo que no es aceptado por el rector.

Septiembre: Publica su primer libro “La escena contemporánea”, como parte de la serie Biblioteca Moderna de ia Editorial Moderna.

1926 Febrero: Aparece “Libros y Revistas”, órgano de la Editorial Minerva que servirá de base económica y de circulación para la revista “Amauta”. Con la fundación de las primeras células del APRA, Mariátegui acepta participar desde Lima en ese frente único.

Septiembre: Aparece “Amauta”, revista mensual de definición ideológica.

1927 Febrero-Marzo: Polemiza sobre el indigenismo con Luís Alberto Sánchez.

Junio: El gobierno de Leguía denuncia la existencia de un supuesto “complot comunista” e inicia la represión contra los núcleos obreros e intelectuales. Mariátegui es recluido en el Hospital Militar de San Bartolomé. Se clausura “Amauta” y la Editorial Minerva. Mariátegui estudia la posibilidad de trasladarse a Buenos Aires o Montevideo.

Diciembre: Reaparición de “Amauta”.

1928 Abril: Ruptura entre Mariátegui y Haya de la Torre. Mariátegui toma contacto con la secretaría Sindical de la tercera Internacional por intermedio del español Miguel Contreras. Envía a la URSS como delegados al IV Congreso de la Profintern (Sindical Roja) realizado en Moscú, y al Congreso de los Países Orientales realizado en Bakú,

a Julio Portocarrero y Armando Bazán.

Septiembre: Aparece en la revista “Amauta” el editorial “Aniversario y Balance” donde define su orientación socialista.

Octubre, 8: Se constituye formalmente el Partido Socialista con Mariátegui como secretario general.

Noviembre: Aparece “7 Ensayos de interpretación de la Realidad Peruana”. Aparece el quincenario obrero “Labor”.

 

Octubre: Funda la Editorial Minerva.

1929 Febrero-Abril: Publica en ia revista “Mundial” su novela corta “La novela y la vida-Mayo: Se constituye el Comité Organizador Pro-Central General de Trabajadores del, Perú. Ese mismo mes envía a Montevideo a Julio Portocarrero como delegado del Congreso Constituyente de la Conferencia Sindical Latinoamericana. Junio: Envía a Buenos Aires a Hugo Pesce y Julio Portocarrero como delegados a |& Primera Conferencia Comunista Latinoamericana. Llevan en calidad de documentos de discusión “Punto de Vista Anti-imperialista” y “El Problemas de las Razas en América Latina”.

Es nombrado miembro del Consejo General de la Liga Anti-imperialista, órgano impulsado por la Tercera Internacional.

Septiembre: La casa de Mariátegui es allanada, esta vez debido a un supuesto “complot judío”. Clausura de “Labor”.

Febrero: Eudocio Ravines regresa clandestinamente al país. Es nombrado secretario general del Partido Socialista.

Marzo: Mariátegui es internado de emergencia en la Clínica Vallarán.

Abril: El 16 muere.

¿Te gusta? Compártelo YA!:

Speak Your Mind

*

 

GoTo